Un mural a medida se instala en una tarde entre dos personas. No hace falta experiencia previa, pero sí seguir el orden: la mayoría de los problemas que nos cuentan vienen de la pared, no del papel.
Antes que nada: si vas a contratar a un profesional, no lo cites hasta que el mural haya llegado y lo hayas revisado. Y trabaja siempre entre 18 y 25 °C, sin corrientes de aire.
1. Prepara la pared
Esta es la parte que decide si el mural aguanta diez años o se despega en seis meses. Vale la pena hacerla bien.
Pared de yeso o enlucido nuevo
Tiene que estar limpia, seca y sin restos sueltos. Si el enlucido es reciente, espera a que cure del todo. Termina con una imprimación de calidad: el yeso sin sellar absorbe la cola y el papel se queda sin agarre.
Pared pintada
Solo sobre pintura mate. Sobre satinado o esmalte el papel no agarra bien. Si la pintura está vieja o se descascarilla, ráscala y lija hasta dejarla lisa, y sella después.
Si acabas de pintar, espera al menos cuatro semanas antes de instalar. La pintura sigue liberando humedad mucho después de estar seca al tacto, y un mural puesto antes de tiempo se despega.
Pared empapelada
Quita el papel anterior. Siempre. Y no pongas papel de forro debajo del mural: añade una capa que se puede despegar entera con el mural encima.
Paredes que no valen
Ladrillo visto, gotelé fuerte, revoco rugoso y cualquier superficie con textura marcada. El material está pensado para paredes lisas o de textura ligera. Si tienes dudas, pide una muestra y pruébala en una esquina.
Ten en cuenta además que los tres materiales son semiopacos: sobre una pared oscura el color de debajo puede asomar. Si tu pared no es blanca, prueba con una muestra antes de encargar la pared entera.
2. Reúne las herramientas
Para el papel con pegamento a la pared: cola para papel pintado TNT, cubo, rodillo de pelo medio o brocha, espátula de alisar, cúter con hojas nuevas, cinta métrica, lápiz, nivel o plomada, esponja limpia y escalera.
Para el que se activa con agua: lo mismo, cambiando la cola por una bandeja de agua o una esponja.
Para el autoadhesivo: cinta métrica, lápiz, nivel, cúter y una espátula. No necesitas cola ni agua.
3. Extiende las tiras y ordénalas
El mural llega enrollado y dividido en tiras de 76 cm de ancho, numeradas en el orden en que se colocan, de izquierda a derecha. Los cantos vienen ya recortados de fábrica.
Extiéndelas planas al menos cinco horas antes de empezar. El papel viene enrollado y necesita perder la memoria del rollo; si lo instalas recién sacado, los bordes tienden a levantarse.
Comprueba en ese momento que están todas y que el dibujo encaja entre una y la siguiente. Si algo no cuadra, avísanos antes de pegar nada.
4. Marca la vertical
Con el nivel o la plomada, traza una línea vertical a la distancia de un ancho de tira desde la esquina, descontando el margen sobrante.
No te fíes de la esquina de la pared: casi ninguna está a plomo, y si tomas la esquina como referencia el error se va acumulando tira a tira hasta que la última queda visiblemente torcida.
5. Coloca la primera tira
Con cola a la pared: aplica la cola directamente sobre la pared con el rodillo, cubriendo el ancho de una tira y unos centímetros de más. La tira no se encola: es papel no tejido, se encola la pared. Coloca la tira desde arriba dejando que sobre por el techo y el rodapié, y alisa con la espátula del centro hacia los bordes para sacar el aire.
Con el que se activa con agua: humedece el dorso con la esponja o pásalo por la bandeja, espera el minuto que indica la hoja para que el adhesivo despierte, y colócalo igual.
Autoadhesivo: despega unos centímetros del dorso por la parte de arriba, sitúa la tira, y ve bajando mientras retiras el dorso y alisas con la espátula. No lo despegues entero de golpe.
Cuida de no exprimir cola por los bordes: cuesta mucho más limpiarla del papel de al lado que evitarla.
6. Encaja las siguientes
Las tiras van de borde a borde, sin solapar y sin dejar hueco. El dibujo encaja recto de una a la siguiente, así que desliza cada tira hasta que el motivo continúe antes de alisarla.
Alisa después de cada tira, no al final. Y limpia con la esponja húmeda cualquier resto de cola antes de que seque: una vez seca sobre el papel, ya no sale.
7. Recorta el sobrante
Cuando estén todas puestas, recorta arriba, abajo y por los dos lados. Apoya la espátula como guía y pasa el cúter con la hoja nueva. Cambia de hoja en cuanto notes que arrastra en vez de cortar: una hoja gastada rasga el papel.
8. Deja secar
De 24 a 48 horas, sin ventilar en corriente directa y sin calefacción apuntando a la pared. Secar demasiado rápido es peor que secar despacio.
Es normal que las juntas se vean ligeramente mientras el papel está húmedo. Al secar, el material tensa y desaparecen.
Si algo sale mal
Se ven burbujas. Mientras la cola esté fresca, levanta la tira desde el borde más cercano y vuelve a alisar. Ya seco, la mayoría de las burbujas pequeñas desaparecen solas al tensar el papel.
Una junta se abre. Casi siempre es falta de cola en el borde. Levanta un poco, añade cola con una brocha fina y presiona.
El dibujo no encaja. Comprueba el número de la tira: van en orden de izquierda a derecha. Si el orden es correcto y aun así no encaja, para y escríbenos.
La última tira se queda corta o sobra mucho. Suele ser la vertical inicial mal marcada. Es el motivo por el que insistimos en la plomada.
Cómo se limpia después
Paño ligeramente húmedo, sin frotar y sin detergentes ni productos abrasivos. Los murales resisten más de dos años sin perder color bajo luz directa.
Cómo se retira
Se despega en seco tirando desde una esquina. Los tres materiales salen de una pieza y dejan la pared en condiciones de volver a pintar.